Ella sigue tranquila las huellas de los pasos en la arena. La inmensa playa a un lado, al otro la inmensidad del mar. No se desvía del camino aunque escuche de cerca el canto de las sirenas. Preocupada por el tiempo empieza a correr y su corazón se acelera. El final se acerca y siente miedo, y empieza a pensar en los cantos de las sirenas que antes le habían parecido ruido, y en la inmensidad del mar y de la arena. Curiosa se desvía del camino de huellas y deja de ver el final. Tras dos pasos cae por un precipicio y se despierta sobresaltada en su cama. Uno de sus pies está tocando el suelo.
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