Me alejo lentamente,
de tí, de todo.
Me sumerjo en un lugar secreto,
en un jardín lleno de flores
en el que no me siento sola,
ni necesito a nadie, ni nada.
Voy comiendo las frutas,
maduras, prohibidas.
Y apareces y desapareces
como un relámpago,
como un recuerdo,
como una parte de mí
que ya
no está.
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